Masar Badil – Movimiento Ruta Revolucionaria Alternativa Palestina hace un llamamiento a las aficiones, deportistas, clubes, organizaciones deportivas y pueblos del mundo que participan y siguen las actividades de la Copa Mundial de Fútbol para convertir los estadios, las gradas y los espacios deportivos en tribunas de solidaridad con Palestina y de denuncia contra el genocidio en Gaza.

Mientras millones de personas siguen el mayor evento deportivo internacional, el pueblo palestino continúa enfrentando una guerra de exterminio respaldada por Estados Unidos y las potencias occidentales. El régimen sionista prosigue sus ataques contra la población civil palestina, bombardeando hospitales, escuelas, refugios, infraestructuras y barrios enteros, en un intento fallido de quebrar la voluntad de resistencia de nuestro pueblo.

Al mismo tiempo, la agresión sionista-estadounidense se extiende contra el Líbano, Irán y los pueblos de la región, en una ofensiva más amplia destinada a preservar la hegemonía imperialista y aplastar cualquier proyecto de liberación nacional y resistencia.

Las instituciones deportivas internacionales no pueden seguir ignorando los crímenes cometidos contra el deporte palestino. Exigimos la expulsión inmediata de «Israel» de la FIFA, del Comité Olímpico Internacional y de todas las federaciones y organismos deportivos internacionales, así como la imposición de un aislamiento deportivo integral contra un régimen colonial, racista y de apartheid.

Desde el inicio del genocidio contra Gaza, las fuerzas de ocupación han asesinado a cerca de mil deportistas palestinos y han destruido decenas de estadios, pabellones deportivos, centros juveniles e instalaciones recreativas. Se trata de una política deliberada destinada a destruir la vida social, cultural y deportiva palestina.

La ocupación mantiene además encarcelados a centenares de deportistas palestinos en sus prisiones y centros de detención, mientras impide sistemáticamente la libre circulación de miles de atletas, privándolos de participar en competiciones regionales e internacionales.

La permanencia de «Israel» en las instituciones deportivas internacionales constituye una profunda vergüenza moral y política. Pone de manifiesto la hipocresía y el doble rasero de organismos que afirman defender la igualdad, la justicia y el juego limpio, mientras ofrecen cobertura y legitimidad a un Estado responsable de crímenes de guerra, limpieza étnica y genocidio.

Por ello, llamamos a las aficiones del Mundial a levantar las banderas palestinas en los estadios, organizar acciones de solidaridad, exhibir pancartas y mensajes contra el genocidio, y exigir la expulsión del régimen sionista de todos los espacios deportivos, culturales e internacionales.

Asimismo, saludamos los esfuerzos de la Red Deportiva Palestina (Palestinian Sports Network) y de todas las iniciativas populares e internacionalistas que trabajan para defender el deporte palestino, apoyar a las y los deportistas palestinos en Gaza, en los campamentos de refugiados y en la diáspora, combatir la normalización con el régimen sionista y fortalecer la campaña internacional para expulsar a «Israel» de la FIFA y de todas las competiciones deportivas internacionales.

La lucha por el boicot deportivo al régimen sionista forma parte de una batalla más amplia contra el colonialismo, el racismo, el apartheid y la dominación imperialista. Como ocurrió con el régimen de apartheid sudafricano, el aislamiento internacional es una herramienta legítima en manos de los pueblos para apoyar las luchas de liberación y aumentar el coste político de la ocupación, la agresión y el genocidio.

La batalla por Palestina no es únicamente una causa palestina. Es una causa humana, ética e internacionalista. Los pueblos del mundo tienen la capacidad de enviar un mensaje claro a los gobiernos y a las instituciones deportivas: no hay lugar para el colonialismo, el racismo, el apartheid y el genocidio entre los pueblos libres del mundo ni en las competiciones internacionales.

Desde Masar Badil afirmamos que los estadios no pueden ser espacios neutrales frente a la injusticia. Cuando un pueblo es sometido al exterminio, el silencio equivale a complicidad. Por ello, hacemos un llamamiento a las aficiones del mundo a convertir cada partido, cada grada y cada celebración deportiva en una expresión de solidaridad con Palestina y con todos los pueblos que resisten la ocupación, la agresión y la hegemonía imperialista.

Palestina vencerá.
Del río al mar, Palestina será libre.

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