Día de lucha contra la explotación, el colonialismo y el imperialismo.
Un nuevo 1ero de mayo nos convoca en un contexto internacional de crisis del sistema capitalista expresada en la intensificación de la guerra imperialista impulsada por EE.UU. y el régimen colonial israelí en Asia occidental; y también, en ofensivas de ajuste, apropiación de los bienes comunes y represión a los pueblos del mundo.
Hoy la escalada imperialista sobre Palestina, Líbano y la República Islámica de Irán es una agresión sobre la clase trabajadora mundial. Por un lado, la industria armamentística hace negocios record a través de la guerra y, también, promoviendo todo tipo de legislación represiva y racista. Por su parte, la clase obrera del mundo paga hoy el precio de la brutalidad capitalista, que profundizan la explotación, saquean las riquezas y atacan los derechos más básicos de las mayorías: desde el trabajo, la vivienda y la salud, hasta las “libertades democráticas” como el derecho a la manifestación.
En Palestina y Líbano, donde la confrontación es más clara, trabajadores y campesinos libran una batalla existencial contra la ocupación colonialista sionista, punta de lanza del proyecto imperialista. La epopeya del «Diluvio de Al-Aqsa» confirmó la viabilidad de la resistencia y que son las clases populares las que construyen la historia y su propio destino enfrentando al sistema opresor. Nuestros mártires y combatientes son hijos del pueblo trabajador, que confrontaron al enemigo y a sus lacayos occidentales, impidiéndoles alcanzar sus objetivos a pesar de la enorme disparidad de poder.
En Yemen, las masas del pueblo empobrecido y trabajador encabezan las filas en defensa de Palestina y de la dignidad de la región, en una batalla única contra el imperialismo y los regímenes reaccionarios.
En la República Islámica de Irán es el pueblo organizado y movilizado que defiende su territorio y soberanía contra la agresión imperialista impuesta por EE.UU. y el régimen colonial israelí.
En el “Día Internacional de las y los Trabajadores”, saludamos las luchas y los sacrificios de las y los trabajadores del mundo, de las clases populares en Asia occidental y en toda Palestina (desde el Río hasta el Mar), en los campos de refugiados, en el exilio y la diáspora. Llamamos a apoyar su compromiso y firmeza, como mayoría popular afectada por el colonialismo, la explotación y el capitalismo, por un interés real en el cambio revolucionario. Convocamos intensificar la lucha en todos los niveles, en todos los lugares, regiones y escenarios.
Saludamos a los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo que salen a las calles en solidaridad con Palestina y rechazan las políticas de sus gobiernos capitalistas, que apoyan al enemigo sionista y se someten a los intereses del imperialismo yanqui.
También, saludamos a los mártires que se alzaron en el camino de la liberación, y que demostraron que la sangre de los pueblos oprimidos es una sola en la lucha por la emancipación social.
Convocamos a organizarnos en acciones callejeras, campañas y conversatorios en solidaridad con los prisioneros en las cárceles de la ocupación sionista.
¡Libertad a las/os presos por luchar!
¡Libertad a las/os activistas internacionalistas de la Flotilla Global Sumud!
¡Viva la solidaridad revolucionaria internacional!
¡Viva la lucha de la clase trabajadora!
¡La victoria pertenece a los pueblos que luchan!
¡Gloria a los mártires, libertad para los prisioneros y victoria a la resistencia!