Organizaciones sindicales, sociales, de derechos humanos y partidos políticos nos movilizamos en Rosario-Argentina contra la intervención militar y económica de Estados Unidos en la República Bolivariana de Venezuela. Repudiamos la farsa de la “guerra contra el narcotráfico” y la pretendida defensa de los derechos humanos: una vez más, estas mentiras sirven para justificar una guerra abierta contra los pueblos que resisten.
La ofensiva imperialista no es nueva: viene acompañada de aliados que operan con la misma lógica expansionista —desde Palestina hasta Siria, Líbano, Irán, Yemen e Irak— imponiendo violencia, saqueo y gobiernos sumisos.
La movilización en Rosario se articuló con acciones solidarias en todo el país para demostrar que el pueblo venezolano no está solo frente a esta agresión, y que los pueblos de América Latina, el Caribe y el mundo nos solidarizamos con la hermana Venezuela. Exigimos el fin de la escalada bélica, la defensa de la soberanía y la autodeterminación, y la liberación inmediata del presidente constitucional Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, secuestrados por el ejército yanqui.
Como señalamos el 3 de enero, este ataque busca apropiarse de los bienes comunes estratégicos de Venezuela, especialmente su petróleo y minerales, y quebrar por la fuerza la soberanía de la República Bolivariana, abriendo paso a futuras intervenciones militares en toda la región contra quienes no se subordinan a los intereses imperiales.
La llamada Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos es simplemente un nuevo capítulo de una política histórica de saqueo y dominación en la región. Esta agresión confirma la impunidad con la que operan los intereses globales imperialistas, promoviendo extractivismo, deuda externa y militarización en todo el continente.
Llamamos a profundizar la lucha popular y revolucionaria en todo el mundo, incluso en el corazón del imperio. La resistencia no puede limitarse a declaraciones: ¡hay que organizarnos y movilizarnos! La neutralidad frente al avance imperial no es una opción. Defender a Venezuela es defender a Palestina, es defender a América Latina y el Caribe, y a todos los pueblos que resisten el saqueo, la ocupación y la guerra.
