Desde el Movimiento Masar Badil repudiamos el posicionamiento de la Cancillería argentina al declarar “persona no grata” al encargado de Negocios de la República Islámica de Irán en Argentina Mohsen Soltani Tehrani. Esta decisión, que implica la expulsión en 48 horas del funcionario iraní, responde a la política de sometimiento del Gobierno Argentino a los intereses geopolíticos de Estados Unidos (EE.UU.) y del régimen genocida de “Israel”. Esto se suma a la reciente designación de “organización terrorista” al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

La expulsión del representante de Irán en Argentina se anuncia el mismo día que se conmemora el “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas de 1982”. No es este un dato menor. Irán, a pesar de las tres décadas de ataques sistemáticos desde las administraciones argentinas, ha acompañado siempre el reclamo nacional por los derechos sobre las Islas Malvinas consciente de la importancia que tiene toda lucha y denuncia anticolonial por sobre las diferencias con los gobiernos de turno. Casi como una provocación, en el día en que los argentinos vuelven sus ojos al territorio austral en manos de una potencia colonial para exigir su restitución, Milei regala otro show de subordinación al imperialismo yanqui y al régimen genocida de “Israel”, los cuales se han opuesto sistemáticamente al reclamo argentino sobre la soberanía de las islas en todos los organismos internacionales.

 

ANTE LA PERSECUCIÓN Y LA REPRESIÓN; UNIDAD, LUCHA Y RESISTENCIA.

Desde 1994, luego de que Argentina adhiriera sin cuestionamiento a las inmediatas acusaciones formuladas por el régimen genocida de “Israel” y EE.UU. contra la República Islámica de Irán y Hezbollah por la voladura de la AMIA (Asociación Mutual israelita en Argentina), las relaciones entre Argentina e Irán se redujeron considerablemente. A partir de ese momento se retiraron los embajadores de ambos países y las representaciones diplomáticas quedaron a cargo de los respectivos encargados de negocios.

Durante más de treinta años, los sucesivos gobiernos argentinos insistieron en la responsabilidad final de Irán en los atentados contra la embajada de “Israel” en 1992 y de la AMIA en 1994, ya sea manifestándolo públicamente o posicionando en las instancias judiciales. De esta manera, Argentina reconfiguraba su doctrina de seguridad, alineándose internacionalmente para combatir al “nuevo enemigo”, “el terrorismo trasnacional”, en cooperación con EE.UU. y el régimen genocida de “Israel”. Esta reconfiguración se integra a un esquema de cooperación subordinada con agencias como la CIA y el Mossad, que orientan doctrinaria y operativamente la definición de amenazas, los objetivos de vigilancia y los blancos a neutralizar.

En este sentido, los últimos gestos del gobierno de Milei contra la República Islámica de Irán no es sólo una sobreactuación genuflexa ante EE.UU. y al régimen genocida de “Israel”, es una medida de disciplinamiento social que busca la criminalización de todo activismo pro palestino, sobre todo a expresiones islámicas y a quienes respaldan el legítimo derecho soberano de Irán a defenderse ante las agresiones imperiales.

La solidaridad internacionalista queda incorporada al campo de las amenazas para un régimen político cada vez más subsumido a los intereses del imperialismo, cuya estrategia de ofensiva sobre el territorio hemisférico se expresa en la iniciativa: “Escudo de las Américas”. Este proyecto no es más que la versión contemporánea y más militarizada de la política exterior de EE.UU. con respecto al continente americano. En ese escenario de guerra en Asia occidental, asegurar el alineamiento político y militar del hemisferio occidental adquiere una importancia renovada para Washington.

Todo esto se da en un contexto de escalada criminal del imperialismo yanqui sobre Asia occidental y Latinoamérica en busca de no perder su hegemonía global. Pero, mientras se profundiza la ofensiva contra los pueblos del mundo, con guerras genocidas, bloqueos económicos, intervenciones militares, colonización económica, la resistencia en Palestina, Líbano, Yemen, Irak y la República Islámica de Irán permanece en primera línea de confrontación contra EE.UU. y el régimen colonial de “Israel”. Por su parte, en el corazón del imperio millones de personas se movilizan y toman las calles contra la política represiva del ICE y por el fin de la guerra contra Irán. En Latinoamérica el único camino es la organización, la lucha y la resistencia. Desde Masar Badil, afirmamos que la unidad de las fuerzas de resistencia y de los pueblos libres es la respuesta natural a esta agresión estadounidense-israelí, y que para enfrentar las políticas imperialistas de disciplinamiento y persecución se requiere una amplia movilización popular en todos los frentes. Como señalamos en nuestra reciente Conferencia en Sao Paulo Brasil: “Es momento de organizar, ampliar y profundizar la lucha.”

 

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