La Revista Al-Adab y la Campaña de Boicot a los Partidarios de «Israel» en el Líbano y la «Red Samidoun» llevaron a cabo un seminario digital el 15/11/2020, titulado: «Conferencia de la Ruta Palestina Alternativa – Dimensiones Palestina, Árabe e Internacional». Samah Idris y Khaled Barakat participaron en el seminario, con la moderación a cargo de Rania Al-Masry. Aquí está la intervención de Idris.

Samah Idris: la simbología, la alternativa, el apoyo.

Mi intervención gira en torno a 3 puntos:

1) Importancia del tiempo y el lugar.

2) ¿Cómo entiendo «la alternativa»?

3) Responsabilidad mutua palestino-árabe.

Indicación de tiempo y lugar

Como saben, la conferencia se celebrará en Madrid entre finales de octubre y principios de noviembre de 2021. Creo que el Comité Preparatorio de esta conferencia eligió el momento y el lugar adecuados por las siguientes razones:

1) La Conferencia de Madrid de finales de octubre de 1991 marcó el comienzo de la «normalización» oficial árabe integral con el enemigo, con «patrocinio de Estados Unidos». A modo de recordatorio: la conferencia de Madrid tuvo lugar después de una enorme coalición global que obligó a Irak a retirarse de Kuwait después de siete meses de su ocupación el 2 de agosto de 1990, y tras un importante bloqueo financiero al que fue sometida la OLP por su apoyo a Saddam Hussein, y después de la caída de la Unión Soviética y la desintegración de los países del sistema socialista. La representación oficial árabe llegó a Madrid en su mayoría, y los palestinos formaban parte de la delegación jordana, débiles y alicaídos.

En cuanto a Oslo: se celebró en septiembre de 1993, también bajo los auspicios de Estados Unidos, entre la OLP y el enemigo israelí, y sin ningún consenso palestino al respecto, ni dentro de la organización ni dentro del propio movimiento Fatah, y no se consultó al Consejo Nacional Palestino al respecto, ¡que no se celebró hasta 1996! Y como se puede constatar, el acuerdo no se ha disuelto hasta el día de hoy, es decir, después del paso de 27 años, con un crecimiento ininterrumpido de los asentamientos, endureciendo el cerco, y bajo un proceso de judaización, humillación, asesinando, desplazando y dispersando.

Afortunadamente, hoy casi discernimos un consenso entre el pueblo palestino de que el proceso Madrid-Oslo (1991 -…) ha llegado a un callejón sin salida. Incluso la autoridad (al margen de la palabrería) casi admite el fracaso de su camino, aunque sigue justificándolo con su aburrido disco rayado que dice que Oslo era un «camino obligatorio» para llegar al estado de Palestina.

Por lo tanto, elegir el lugar y la hora para celebrar la Conferencia de la Ruta Alternativa Palestina en Madrid en octubre de 2021 es una elección simbólica y exitosa. Nuestra batalla, compañeras y compañeros, es también una batalla de símbolos. Afirmo que el Comité Preparatorio quiso, al elegir este lugar y fecha, corregir la brújula hacia la ruptura final con el amplio camino derrotista palestino-árabe que se estableció en ese momento. Por supuesto, el Comité podría haber pensado en realizar la conferencia en Oslo, por ejemplo, pero aunque la logística estuviera asegurada allí, Madrid seguiría siendo más expresivo, porque la rendición en ella fue más integral y representativa en el mundo árabe. En el sentido de que sitúa la rendición oficial palestina en su contexto árabe más amplio tras la derrota de Irak.

2) El Comité Preparatorio no solo eligió Madrid a finales de octubre para desviar el miserable camino hacia un camino revolucionario alternativo, sino que pretende concluir la conferencia con una marcha contra la Declaración Balfour el 2 de noviembre de 2021. La promesa, como saben, la hizo el secretario de Relaciones Exteriores británico, Arthur James Balfour, en forma de carta a Lionel Walter Rothschild, un gran partidario judío del movimiento sionista. Estamos aquí de nuevo, entonces, ante una batalla de símbolos que está en la raíz de la lucha por Palestina.

¿Por qué? Porque el colonialismo sionista tiene sus raíces en el colonialismo europeo. Nour Masalha nos recuerda en su último libro, Palestina: Cuatro mil años en la historia, que los colonialistas británicos consideraban cada tierra que no estaba bajo soberanía europea «una tierra baldía, de nadie». También nos recuerda que el mito de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” fue la creación de un escritor judío británico, cuyo nombre es Israel Zangwil. No se pretende que esté deshabitado, sino que quienes viven en ella no «merecen ser tomados en cuenta». [1] La  Declaración Balfour es el fruto de las intersecciones británicas coloniales, con los grupos de presión judíos sionistas (especialmente Jaim Weizmann) y las políticas de «profecías» cristianas sionistas. Y todo esto debe evocar las intersecciones  actuales entre el colonialismo estadounidense, el lobby judío estadounidense y los grupos «sionistas evangélicos» que apoyan al enemigo.

En consecuencia, la marcha contra la Declaración Balfour del 2 de noviembre de 2021 es una expresión simbólica y acertada, una vez más, que busca poner la historia patas arriba y cortar el rumbo que condujo a la erradicación de Palestina de su historia y sus raíces, mediada por el colonialismo británico.

¿Cómo entiendo la «alternativa»?

Alguien podría decir: «¿Quieren producir una alternativa palestino-árabe-internacional?»

Quizás esta persona extrajo la palabra «alternativa» del contexto de todo el título de la conferencia, que es «la vía palestina alternativa». Aquí nos enfrentamos a la ambición de construir  un camino  alternativo. La alternativa palestina no está lograda, y nadie ha dicho que sea capaz de lograrla, y nadie puede lograrla solo, sean líderes o facciones. El camino alternativo, como yo lo veo, son los talleres colectivos, con una media de dos talleres por mes, por ejemplo, e incluye a palestinos, árabes y simpatizantes internacionales, unidos por el rechazo al sionismo, el rechazo del recurrido Madrid-Oslo y la fe en la liberación de toda Palestina.

Una vez que finalice la conferencia el 2 de noviembre de 2021, creo que debería formarse un organismo que planifique los próximos pasos. Entonces termina la tarea del Comité Preparatorio.

Entonces, esta conferencia es parte de un proceso que aspira a una construcción gradual de lo que contribuya a librarnos del atolladero actual que persiste desde Madrid, y de las repetidas insinuaciones de la Autoridad Palestina de la «abolición del Acuerdo de Oslo». ¡Quien de verdad quiere hacer algo,  no amenaza con hacerlo durante años! En concreto, el problema no comenzó en Madrid en 1991, sino con el “programa de fases” y los “diez puntos” en 1974, teniendo en cuenta que este mismo programa no fue aprobado por el propio Fatah hasta 1988. Esto significa que la tarea de construir la alternativa es una tarea abrumadora, pero es posible. Sin embargo, no terminará en un mes ni en un año, ya que pretenden dar marcha atrás una trayectoria iniciada desde 1974. No es exagerado decir que la Autoridad Palestina y sus partidarios, a través de la adopción de la ruta Madrid-Oslo,  son quienes presentaron  «vías alternativas», pero malas, por supuesto, a la Carta Nacional Y a la Organización para la Liberación de Palestina, tirando por tierra las luchas de nuestro pueblo, el sufrimiento de sus prisioneros, detenidos y sus heridas. La conferencia tiene como objetivo revertir esta mala alternativa y renovar el proceso anterior, construyendo una base amplia para el debate con los diversos grupos del pueblo palestino, y con la acogida popular árabe e internacional.

Esta ruta a la cual aspiramos, debe volver a poner en primer plano el papel de la diáspora, los campos de retorno (“campamentos de refugiados”), el apoyo popular árabe y el apoyo popular internacional, y restaurar las consignas de liberación completa, la relación de liberación con cambio social radical, el papel de las líderes feministas, los intereses de los trabajadores y la interdependencia de la liberación de Palestina con la unidad árabe progresista.

La alternativa pues es un camino, que debe enfatizar las siguientes prioridades:

– La prioridad de la unidad popular frente a la frágil «reconciliación» que pronto se disuelve y se derrumba a la primera de cambio.

– La prioridad de cancelar Oslo y la «coordinación de seguridad» con el enemigo, frente a una «amenaza» vacía de cancelarlos.

– La prioridad de fortalecer la firmeza de la sociedad palestina frente a las charlas vacías de un «estado independiente» ilusorio.

– La prioridad de apoyar a los campamentos, frente a hablar de elecciones de autogobierno.

– La prioridad de comunicarse con nuestro pueblo en la Palestina ocupada en el año 48, frente a «comunicarse con la sociedad israelí», a través de un comité encabezado por un miembro de un comité central del movimiento Fatah.

– La prioridad para romper el asedio a la Franja de Gaza en vez de  seguirle la corriente al fascista Sisi.

¿Significa esto que la ruta alternativo ignora la OLP? Todo lo contrario. En el debate público que afecta a los distintos segmentos dentro y fuera de la Palestina ocupada, aspira a restaurar el planteamiento ideológico original  de la organización y desarrollarlo con diferentes y nuevos métodos de lucha. Por «restaurar el enfoque intelectual original», me refiero básicamente a restaurar la Carta Nacional del 64 y rechazar sus «enmiendas», especialmente las que se hicieron de acuerdo con Clinton en 1998. Imaginen que las enmiendas se aplicaron al Artículo 20 de la Carta que establece: «Cada una de las Declaraciones Balfour se considera nula y sin valor. El documento del mandato y las consecuencias para ellos…». Este artículo ha sido eliminado, lo que significa que la nueva carta aprobó la siniestra promesa que anula la base de la existencia de Palestina. También se cancelaron todos los artículos relacionados con la lucha armada y la liberación de Palestina.

Nadie quiere una alternativa a la OLP, con sus aspiraciones originales, salvo la Autoridad Palestina, «Israel» y el colonialismo, y los regímenes de normalización árabes, de los que la Autoridad Palestina ya no es muy diferente, por no decir que es la base del proceso de normalización árabe desde Oslo y que termina con la coordinación de la seguridad. La organización debería considerar que nuestra conferencia pretende ser uno de los contribuyentes a su reconstrucción, por las siguientes razones:

1) Porque la rendición normalizadora solo ha llevado a más asentamientos, judaización, racismo, asesinatos y desplazamientos. Por tanto, deberíamos volver a las ambiciones de la Carta Nacional de  1964.

2) Porque las cuotas de nombramiento vigentes en la organización son deficientes y distorsionadas, ya que no incluyen facciones avanzadas en la lucha como Hamas y la Jihad Islámica. De hecho, las cuotas demostraron ser inútiles, en comparación con las elecciones basadas en la presencia real sobre el terreno.

3) Porque las mujeres, que son más que un mero «rol» y «la mitad de la sociedad» y «la socia de los hombres» y otros clichés descoloridos, están pobremente representadas en los cuerpos de la organización, y deberían estar presentes al menos al 50% de estos cuerpos, incluido el Comité Ejecutivo.

4) Porque el Comité Ejecutivo no representa a los campamentos, ni representa a nuestro pueblo en la Palestina ocupada en 1948.

Y nadie quiere una alternativa a las facciones, Dios no lo quiera, si es que puede alguien  hacerlo y aunque algunas de ellas se han  convertido en meras decoraciones para el poder económico y la coordinación de la seguridad. En mi opinión, es difícil que la alternativa surja desde fuera de las facciones, sino que surgirá de su corazón y en sus márgenes, del corazón de sus campos de batalla, y del núcleo de las consignas de sus mártires y sus líderes: desde Ghassan hasta Naji Al-Ali, Fathi Al-Shikaki, Abu Jihad Al-Wazeer, Wadih Shararoub, Majtat Abuhadad y otros tantos.

Esta conferencia, espero, debería ser un catalizador para todas las facciones, entre otros motivos, para implementar el pensamiento crítico y revisar la larga marcha para redimir sus pecados y faltas. Una persona activa políticamente tiene la capacidad, e incluso el deber, de ser una parte importante de la conferencia, especialmente si realmente quiere desarrollar su propio partido. Ninguna facción crecería sin la fertilización cruzada de ideas patrióticas y progresistas, y sin una autocrítica permanente.

El objetivo de la conferencia no es, estoy seguro, presentar un «conocimiento alternativo» o una nueva teoría revolucionaria, sino más bien establecer un ambiente de discusión alternativo para casos de polarización, subyugación, indiferencia o alienación. Todo lo que la conferencia debería aspirar es a facilitar la formulación de preguntas, no necesariamente a proporcionar respuestas. La conferencia no quiere convertirse en una cierta autoridad que no produce más que el vacío que se envanece como la autoridad actual y sus intelectuales. Dr. Khaled Al-Hroub habla en su último libro sobre el «intelectual ansioso» versus el «intelectual de la certeza». Espero que la conferencia no incluya a un grupo de intelectuales de la certeza, sino a un grupo de personas dedicadas, con un espíritu crítico y una preocupación crítica incuestionable por desprenderse del proceso Madrid-Oslo.

Responsabilidad mutua árabe-palestina

La mayoría del pueblo árabe sigue siendo hostil a «Israel» y a la normalización con él. Una encuesta de opinión reciente publicada por el Centro Árabe de Investigación y Estudios Políticos entre noviembre de 2019 y julio de 2020 mostró que el 88% de los árabes en los países encuestados se niegan a reconocer a «Israel», incluido el 85% de los egipcios, el 91% de los palestinos, el 93% de los jordanos, el 65% de los saudíes y el 93% del Magreb. (2)

Sin embargo, el apoyo real no debe limitarse al rechazo o la aceptación, sino que debe ir acompañado de acciones sobre el terreno. Sin duda alguna, estas han disminuido en las últimas dos décadas por muchas razones, debido al declive del movimiento nacional y el nacionalismo árabe, el crecimiento de las tendencias islamistas respaldadas por el Golfo, el poder de la represión sistémica y la mayoría de las organizaciones de la «primavera árabe», que desplazan la causa palestina del “pedestal de las prioridades» en favor de la resistencia a la tiranía interna. Sin embargo, hay una razón «palestina» que no debe pasarse por alto, y es que la Autoridad Palestina ha contribuido a transformar la cuestión palestina en un conflicto israelo-palestino, sin mencionar que abandonó a los palestinos en los campamentos y la diáspora y se centró en apoyar a sus embajadas y misiones diplomáticas. No es de extrañar que hayas escuchado a los árabes comunes decir con la boca llena: «¿Y a mí que me importan los palestinos? Ellos se han reconciliado con Israel, así que ¿por qué quieres que sea más papista  que el papa?”.

La causa palestina, para que sea realmente una cuestión árabe, necesita institucionalizar y conectar las acciones de la oposición popular árabe. Esto es principalmente responsabilidad de los partidos nacionalistas y progresistas, los comités de boicot y anti-normalización. Creo que la conferencia debería dedicar mucho espacio a estas fuerzas; es la base popular permanente de nuestra causa palestina: afianza la cultura de resistencia entre la gente, se enfrenta a los defensores del separatismo de la identidad del entorno árabe, promueve un boicot de los productos israelíes o del apoyo a «Israel», y la vigilancia de casos de normalización cultural, deportiva, académica, artística y turística para denunciarlos públicamente, expone la falsedad de la cultura del «diálogo de religiones» que pretende introducir a «Israel» en el tejido de la región árabe, defiende a la gente de los campos palestinos frente a las tendencias árabes fascistas de derecha, y defiende sus derechos políticos y civiles frente a leyes y acusaciones arbitrarias.

Sin embargo, el término «protección árabe» no es realmente exacto si lo consideramos una especie de «sacrificio» árabe por el bien de Palestina. De hecho, Palestina también es la protectora de los árabes, porque quien se aferra a ella protege a toda la nación y protege a cada país por separado de la dependencia del colonialismo y el abrazo de «Israel», como es el caso de varios países árabes como los Emiratos y el Sudán en la actualidad. Abrazamos a Palestina porque nos abrazamos a nosotros mismos, no por “solidaridad” con ella. Y si renunciamos a Palestina, nos entregamos a  nosotros mismos… Esto es si queremos ser libres y dignos en nuestro país.

Beirut

 

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