La identidad de Jerusalén se defiende y preserva con la lucha, no mendigando al colonialista sionista

Un comunicado emitido por la ruta revolucionaria alternativa

La verdadera lucha, es la que mantiene la identidad de Jerusalén, no se conseguirá rogando al colonizador que realice elecciones estériles.

Una vez más, la gente de nuestro pueblo en Jerusalén, con su firmeza y lucha, escriben una página brillante en la marcha de liberación de nuestro pueblo, obligando a las fuerzas coloniales sionistas a retirar sus arbitrarias medidas en la Puerta de Damasco.

Una vez más, demuestran que el espíritu de lucha de nuestro pueblo sigue vivo y coleando, que la disposición al sacrificio sigue presente y que nuestro gran pueblo no ha sido derrotado ni por la opresión del colonizador ni por la rendición de la ruta de Oslo.

Una vez más, avanza la decisión popular para confirmar que las elecciones de Oslo, las elecciones del Knesset sionista, la mendicidad a los países coloniales y sus herramientas se están derrumbando frente a la lucha real en los campos y arenas de confrontación de los colonialistas, y para demostrar que esa resistencia es el camino hacia la liberación del colonialismo y la opresión.

Sin duda, el estado de confusión y crítica interna entre los líderes políticos y de seguridad sionistas por su compulsión a retirarse ante la lucha, y perseverancia de las niñas y los niños de nuestro pueblo representa una imagen de lo que es el verdadero acto de lucha y la alternativa popular a los caminos de la mendicidad, ya sea a través de rondas de negociación o desde las plataformas de la «Knesset» y los sonidos de las campañas electorales.

La «batalla de las barreras» en Bab al-Amud reveló que todos los colonos son iguales y que no hay diferencia entre los colonos intransigentes que exigen una represión intensificada para subyugar a nuestro pueblo y los que practican la opresión con fines propagandísticos y electorales.

Quizás vale la pena enfatizar aquí que las afirmaciones de la necesidad de cooperación con la llamada “izquierda israelí” de manera arbitraria, o el enfoque de esperar “el cambio de gobernantes”, tanto en la entidad sionista como en Estados Unidos, se derrumban frente a lo que la constancia de días de lucha ha aportado a nuestro pueblo en el campo Esto se debe a que la lucha por sí sola revela los hechos, desnudando máscaras, desnudando posiciones, rompiendo la arrogancia, llevando al fracaso los planes de los colonialistas y acumulando victorias hasta la liberación y el retorno.

Lamentablemente, como de costumbre, los líderes palestinos no atinaron más que a repetir su retórica miserable y proclamaciones resonantes para adueñarse de la lucha, como si hubieran salido victoriosos. No es ningún secreto para nuestro pueblo que tal acto no es más que una distorsión de la verdad y la afirmación de logros falsos. Y lo peor de todo esto es que estos puestos de gobierno están ocupados por aquellos a los que se les otorgó desde Oslo, a cambio de su reconocimiento a la legitimidad del colonizador, su cooperación con él y su sumisión a él, con afirmaciones y súplicas baratas a la así llamada comunidad internacional, rogándole que «inste a Israel a que permita que se celebren elecciones en Jerusalén».

¡¿Qué batalla nacional son estas elecciones que reclaman mientras esperan permiso y autorización del colonizador?! ¿Y qué batalla nacional están reclamando, mientras suplica a los países que crearon al colonialista sionista, y aún lo apoyan y le brindan todos los medios de protección, fuerza, expansión y la continuación de la constante agresión contra nuestro pueblo?

La verdadera batalla nacional es la batalla por la liberación del colonialismo, mediante la confrontación y resistencia, no con la demanda de la Unión Europea y Estados Unidos de asegurar que la entidad se adhiera al Acuerdo de Oslo de 1995. Deberían avergonzarse de sí mismos y hacerse a un lado, porque el Acuerdo de El Cairo (Oslo 2) que firmaron incluye un anexo para las elecciones, incluidas las elecciones en Jerusalén. En este acuerdo el colonialista sionista se otorga el derecho a la tutela de las elecciones en el tiempo, lugar y seguridad, y a intervenir en la organización en términos de tiempo y lugar, candidatura, propaganda, votación y ratificación de resultados.

Estos gobernantes, que están preocupados por consagrar los resultados de su caída por Oslo y legitimar su división con el pretexto de las elecciones, deben hacerse a un lado porque no lograron enfrentar la judaización de Jerusalén y el desplazamiento de sus residentes. Ni siquiera pudieron apoyar a las escuelas que enseñan el plan de estudios palestino y las dejaron saqueadas e invadidas por el llamado «Ministerio de Educación de Israel».

En consecuencia, nosotros, en la ruta revolucionaria palestina alternativa, afirmamos lo siguiente:

1- Saludamos a las hijas e hijos de nuestro pueblo, a los combatientes de la resistencia en todas partes y en Jerusalén en particular, y hacemos un llamado a apoyar su lucha con todas las capacidades, especialmente organizando más actividades para enfrentar al colonizador a través de la lucha de campo.

2- Pedimos la adopción del ejemplo de la resistencia en Jerusalén para evitar el desplazamiento de las familias del barrio de Sheikh Jarrah mediante la solidaridad entre nuestro pueblo en Jerusalén y las masas de nuestro pueblo en la Palestina ocupada en 1948, Cisjordania y la Franja de Gaza y todos los sitios de la diáspora.

En este contexto, hacemos un llamado a un enfoque integrador en la lucha nacional y popular en los distintos escenarios, cada uno a su manera y capacidad, para plasmar la unidad nacional en su forma más alta y manifestaciones populares y no para que compartir los privilegios del instrumento de rendición y el acercamiento Madrid-Oslo.

3- Llamamos al abandono del enfoque de mendicidad al colonialista sionista y a los estados que lo apoyan, y a no apostar por la llamada legitimidad internacional que en realidad no sirve más que a los intereses de los poderosos. Hacemos un llamado a la adopción de todas las formas de lucha sobre el terreno para cambiar el equilibrio de poder, porque la resistencia es la única forma de preservar la identidad de Jerusalén y Palestina, y porque los derechos no se piden, sino que se conquistan.

4 – Finalmente, rendimos homenaje a nuestros compañeros en todos los comités, instituciones y asociaciones locales en el marco de la ruta revolucionaria alternativa, y los invitamos a resaltar el tema de Jerusalén y “Sheikh Jarrah” y a defenderlo en los diversos eventos y manifestaciones que se están organizando en muchos países y regiones, especialmente en la semana de la lucha palestina entre el 15 y el 22 de mayo de 2021.

Larga vida a Palestina, unida, libre y árabe.

Viva Jerusalén, la capital del pueblo árabe palestino.

Juntos, en el camino de la liberación, el retorno y la autodeterminación.

Y victoria para nuestro pueblo.

 

 

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