Después de la reunión de Abbas-Gantz

Masar Badil: La ausencia de una alternativa nacional perpetúa el enfoque de la exclusividad y la autoridad del autogobierno.

1 de septiembre de 2021

El escritor palestino Khaled Barakat, miembro del Comité Preparatorio de la «Conferencia de la Ruta Palestina Alternativa», expresa que el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas no respeta las declaraciones ni las posiciones de las facciones palestinas, tampoco se adhiere a los acuerdos nacionales y, además, continuará sus reuniones con los líderes sionistas porque está satisfecho con su papel de jerifalte subordinado a la Administración Civil, que encabeza el pobre Consejo de Autonomía en Ramallah.

En una entrevista con Al-Massar, el escritor palestino consideró que «la crisis interna palestina radica aún en la tiranía de la Autoridad Palestina por un lado; y en la ausencia de voluntad política por parte de las principales facciones del movimiento de resistencia por el otro. Específicamente, en la ausencia de una alternativa nacional revolucionaria y democrática». Khaled señaló que los líderes de las diferentes fuerzas (con la excepción del Movimiento de la Jihad Islámica) no quieren renunciar a sus ilusiones -ni tal vez a sus privilegios- y tampoco romper su relación con las instituciones de la autoridad.

Las facciones siguen dando vueltas en círculos sin salir del marco que se dió a llamar «de reconciliación» y que bajo el amparo de la inteligencia egipcia, qatarí, jordana y otras, provocó que la causa palestina (que había sido cuestión central para los árabes) se deformara hasta convertirla en una cuestión de seguridad. Esto fue alimentado, sobre todo, tras la Conferencia de Madrid de 1991 y el Acuerdo de Oslo de 1993.

Barakat agregó: «El valiente levantamiento popular palestino fue abortado y asediado claramente por el enemigo sionista y por el cuerpo de seguridad de la autoridad Palestina por igual. Hoy, la dirección política de Hamas está tratando de jugar sola y buscar a toda costa la legitimidad árabe oficial hasta que sea aceptada por el sistema internacional. Esto se da en un momento en el que ordenar la casa palestina y el establecimiento de un frente nacional unido debería ser la prioridad número uno. Esta realidad exacerba el estado de fragmentación y de desintegración en el tablero político palestino, además de  hacerlo frágil y vulnerable a la interferencia externa.”

Barakat ha añadido: «El pueblo palestino, a través de su conciencia nacional y su profundo sentido histórico, se da cuenta de la naturaleza del embrollo experimentado por el movimiento nacional palestino. El dilema ya no es diagnosticar la crisis y conocer sus dimensiones y partes, sino más bien radica en cómo  tratarla y superarla. A esto se añade la necesidad de cruzar a una nueva etapa de lucha, la cual es una tarea que no está separada de restaurar el proyecto de liberación y retorno, y requiere derrotar a la clase política surgida de Oslo, no en adaptarse a sus condiciones.”

Barakat llamó a la vanguardia de nuestro pueblo en todas partes, a los líderes de la resistencia armada y a los cuadros de las fuerzas palestinas a que presionen a su dirección  para iniciar el establecimiento de un frente nacional unido que enfrente las políticas sionistas y estadounidenses, que enfrenten los proyectos de liquidación y normalización y que restablezcan el papel político central del movimiento cautivo en las cárceles enemigas. Es importante aislar la autoridad palestina, a nivel popular y  político hasta derrocarla, enfatizando a la vez la importancia de restablecer la unidad del pueblo, la tierra y la causa. Todo ello a la par que se trabaja para construir una estrategia política y de lucha unificada.

Es una tarea nacional ineludible y una responsabilidad individual y colectiva.

 

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