En el tercer aniversario del martirio de Khader Adnan, el Movimiento Ruta Revolucionaria Alternativa Palestina (Masar Badil) ha recordado esta figura de lucha que se convirtió en un símbolo revolucionario avanzado en el camino de la resistencia, y en uno de los referentes más destacados de la batalla de la voluntad frente a la prisión y el carcelero.
El movimiento subrayó que el martirio de Khader Adnan no fue un hecho aislado, sino un punto de inflexión que volvió a situar en el centro la causa de las y los prisioneros palestinos, así como el papel de vanguardia que desempeñó al convertir su propio cuerpo en herramienta de resistencia, y su huelga de hambre en un arma política y ética que puso en jaque al sistema represivo sionista y lo expuso ante el mundo.
“Convirtió su cuerpo en herramienta de resistencia y su huelga de hambre en un arma política y ética que puso en jaque al sistema represivo sionista.”
Asimismo, advirtió que lo que hoy enfrentan las y los prisioneros —una escalada peligrosa y la imposición de políticas cada vez más crueles y violentas, incluido el llamado “proyecto de ley de ejecución de prisioneros”— refleja el paso de la ocupación a fases más sangrientas en su ofensiva contra el movimiento de prisioneras y prisioneros, en medio de un silencio internacional y árabe inquietante que no está a la altura de la magnitud de los crímenes cometidos.
Masar Badil destacó además que las luchas de las y los prisioneros palestinos no están aisladas, sino que forman parte de un proceso global en el que pueblos y personas presas políticas en todo el mundo se enfrentan a la represión, el colonialismo y los regímenes subordinados. Desde las cárceles de la ocupación hasta las prisiones de regímenes autoritarios, y desde los movimientos de liberación en América Latina hasta África, Asia e Irlanda, las y los prisioneros han sido y siguen siendo una vanguardia firme en la lucha contra la injusticia, transformando la prisión en un espacio de resistencia y firmeza, y demostrando que la voluntad libre es capaz de romper las cadenas, por más intensos que sean los mecanismos de represión.
Finalmente, el movimiento reafirmó que la causa de las y los prisioneros seguirá siendo una prioridad central para nuestro pueblo y sus fuerzas de resistencia, y que recordar a las y los mártires —y en primer lugar a Khader Adnan— es un acto de lucha permanente que reafirma el rumbo hacia la liberación y fortalece la unidad frente al proyecto colonial.